Vivimos en una época donde todo pareciera indicarnos que no queda tiempo ni espacio para descansar. Día a día estamos expuestos constantemente a mensajes que nos llevan a ser más productivos, a no detenernos, a confiar a nosotros mismo y avanzar.
Y así pareciera que se levantan un montón de voces, imponiéndonos estándares en todas las áreas, con los que se supone deberíamos cumplir. Ser exitoso, tener una casa propia, tener un auto lindo, hijos antes de las 40, estar fit, y esto no sólo para las personas del mundo, sino también nosotros los hijos de Dios nos vemos muchas veces envueltos en estas exigencias que parecieran no permitirnos descansar. Por ejemplo: “debes pertenecer a algún ministerio”, “ya tienes x edad y aún no encuentras esposo/a”, “no puedo parar porque si paro le fallo a Dios”, o “si me detengo ya no seré tan útil para Dios”. Y no quiero decir que tener algunas de estas metas sea malo, pero pareciera que es tanto lo que debemos hacer, que nunca alcanza, nunca es suficiente, nunca llegamos a la meta y si queremos llegar, pareciera que no debemos detenernos, no debemos descansar.
De seguro todos hemos escuchado este tipo de mensajes pero ¿qué dice la Palabra de Dios sobre eso?
El descanso es algo que podemos ver a lo largo de la escritura.
Génesis 2:1-3
“Así terminó Dios
la creación del cielo y de la tierra
y de todo cuanto existe,
y el séptimo día descansó.
Dios bendijo ese día y lo apartó,
para que todos lo adoraran.
El día de descanso, fue un tiempo que Dios “apartó”. Podemos ver una intencionalidad clara en esto: “Para que todos le adoraran”. Y sobre esto punto quiero reflexionar, ¿les ha pasado que, cuando nos llenamos de actividades, pareciera que no nos queda tiempo para adorar a Dios? Incluso, cuando estas actividades tiene que ver con Dios. Porque muchas veces nos llenamos de quehaceres cristianos, reuniones, servicios, etc. y parece que caemos en un activismo descuidando nuestra relación con Dios, que es lo que le da sentido a todo lo demás.
Podemos seguir observando la instrucción respecto al descando en ÉXODO 23
12 »Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día dejarás de trabajar. Así tu buey y tu burro podrán descansar, y también recobrarán sus fuerzas tus esclavos y los extranjeros que vivan en medio de ti.
Acá vemos cómo el detenernos de nuestras ocupaciones diarias nos permite no sólo parar a nosotros, sino a aquellos que dependen de nosotros, en este caso graficado en los animales y trabajadores PARA que puedan DESCANSAR Y RECOBORAR FUERZAS. Entonces vemos el descanso no sólo como algo necesario a nivel individual, si no a nivel de comunidad y cómo cuando nosotros nos detenemos da a lugar a que los otros se detengan también.
E incluso Dios establece un descanso para la tierra:
Éxodo 23:10 »Siembra y recoge tus cosechas durante seis años, 11 pero el séptimo año deja que la tierra se renueve y descanse sin cultivar.
Ahora vamos a pasar a revisar la historia de Elías
Elías huye a Sinaí
19 Cuando Acab llegó a su casa, le contó a Jezabel todo lo que Elías había hecho, incluso la manera en que había matado a todos los profetas de Baal. 2 Entonces Jezabel le mandó este mensaje a Elías: «Que los dioses me hieran e incluso me maten si mañana a esta hora yo no te he matado, así como tú los mataste a ellos».
3 Elías tuvo miedo y huyó para salvar su vida. Se fue a Beerseba, una ciudad de Judá, y dejó allí a su sirviente. 4 Luego siguió solo todo el día hasta llegar al desierto. Se sentó bajo un solitario árbol de retama y pidió morirse: «Basta ya, Señor; quítame la vida, porque no soy mejor que mis antepasados que ya murieron».
5 Entonces se acostó y durmió debajo del árbol. Mientras dormía, un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate y come!». 6 Elías miró a su alrededor, y cerca de su cabeza había un poco de pan horneado sobre piedras calientes y un jarro de agua. Así que comió y bebió, y volvió a acostarse.
7 Entonces el ángel del Señor regresó, lo tocó y le dijo: «Levántate y come un poco más, de lo contrario, el viaje que tienes por delante será demasiado para ti».
8 Entonces se levantó, comió y bebió, y la comida le dio fuerza suficiente para viajar durante cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al monte Sinaí,[a] la montaña de Dios. 9 Allí llegó a una cueva, donde pasó la noche.
Acá vemos cómo el descanso tenía un propósito, que Elías pudiera terminar el viaje que debía hacer. Dios le proporciona comida PARA poder llevar a cabo esta misión. Y aquí, me llama la atención que podría parecernos algo tan básico, o tan terrenal, como simplemente comida, porque veamos cómo estaba Elías, estaba asustado, deseaba morir, y Dios no mandó a que el Ángel le dijera, ¡oye tú cobarde! ¡Corre ya a cumplir lo que te mandé que hicieras! Si no que hubo un tiempo de recuperación, le permitió dormir y lo alimentó, y LUEGO de eso, lo envió a continuar con lo que Dios le había encomendado. Y vemos también, cómo ese descanso tuvo efecto y fue necesario para que él pudiera continuar ya que dice: “y la comida le dio fuerza suficiente PARA viajar durante cuarenta días y cuarenta noches”.
Hasta aquí, podemos observar que el descaso es algo que Dios estableció en su diseño, es necesario para todos los miembros de la comunidad y para nuestro entorno aún para la tierra y animales y entendemos además que el descanso tiene propósitos. Nos permite cuidar nuestra relación con Dios y poder llevar a cabo lo que el Señor tiene para nosotros.
Es decir si NO descansamos podríamos DESCUIDAR nuestra relación con Dios y NO LLEVAR A CABO LO QUE DIOS TIENE PARA NOSOTROS.
Volvamos a la historia de Elías, ¿qué pasaría si Elías no hubiera descansado ni comido? ¡Si hubiera dicho, no esto es urgente! ¡No puedo permitirme parar! ¡Dios me mandó a una misión importantísima! Y sí, Dios le había enviado a hacer algo muy importante y trascendental, sin embargo, era necesario que antes de llevarlo a cabo, se repusiera, de lo contrario incluso podría haber muerto en el viaje.
Entonces vemos que el Señor usa el descanso a nuestro favor, aún cuando de trata de darnos un tiempo no sólo de las actividades terrenales, si no incluso cuando se trata de llevar a cabo lo que Él no ha encomendado.
Vamos a ver otro ejemplo, sobre este tema.
Lucas 10:38-42
Jesús en casa de Marta y María
38 Prosiguiendo ellos su camino, él entró en una aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies del Señor y escuchaba su palabra. 40 Pero Marta estaba preocupada con muchos quehaceres y, acercándose, dijo:
—Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude.
41 Pero respondiendo el Señor, le dijo:
—Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas. 42 Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Acá vemos nuevamente un llamado del Señor a detenernos, incluso cuando Marta se estaba ocupando con cosas que tenían que ver con el Señor. Ella esta sirviendo, probablemente estaría limpiando la casa, preparando comida, porque era al anfitrión, y había recibido a Jesús, pero acá una vez más el Señor nos saca de todo esto, y no lleva a enfocarnos en lo importante ESTAR CON ÉL. María en contraste, estaba sentada, escuchando. No estaba predicando, no estaba cantando alabanzas, yendo de un culto a otro, no. Estaba sólo escuchando al Señor.
EL EJEMPLO DE JESÚS
Lucas 5:15-16
Jesús se hacía cada vez más famoso. Mucha gente se reunía para escuchar su mensaje, y otros venían para que él los sanara. 16 Pero Jesús siempre buscaba un lugar para estar solo y orar.
Si se fijan el texto NO dice: Y Jesús no paraba de ministrar día y noche, y no se detenía ni se apartaba jamás. No, sino que dice que aún en medio de toda esta fama, de esa demanda, él buscaba un lugar para estar solo y orar.
Bien, ahora vamos a revisar, ¿qué puede haber en nuestros corazones que no nos permita descansar?
Ya hablábamos al principio de que estamos en un ambiente donde descansar culturalmente es mal visto, siendo mirado como una “pérdida de tiempo”, sinónimo de “flojera”, o de un obstáculo para avanzar. Pero además de esto, puede haber múltiples motivos en nuestros corazones o creencias erradas que no nos permitan detenernos.
Por ejemplo:
Querer ganarnos a Dios. Cuando pensamos que si hacemos más Dios nos va a amar y que no podemos parar porque de lo contrario Dios no nos ama.
Cimentar nuestra identidad en el hacer y no en el ser. Creer que somos Hijos de Dios sólo si nos mantenemos constantemente activos, por ejemplo, si soy Hijo de Dios debería estar en todas le reuniones, todos los ministerios, etc.
Creer que debemos resolver todo solos. Cuando sentimos que Dios no está para nosotros, podemos envolvernos en una serie de actividades sin fin de actividades porque todo depende de nosotros.
Evadir o llenar espacios de nuestro corazón con actividades. A veces el llenarnos de actividades, sean de trabajo, sociales, o incluso ministeriales o cristianas en una forma de evadir algo que no está bien dentro de nosotros, o una forma de buscar llenar un espacio que le corresponde al Señor.
Además, debemos recordar que, el no descansar se asocia a múltiples problemas y enfermedades en nuestra salud física y mental.
Pero, ¿CÓMO PODEMOS DESCANSAR?
Mateo 11:28-30
28 »Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar. 29 Obedezcan mis mandamientos y aprendan de mí, pues yo soy paciente y humilde de verdad. Conmigo podrán descansar. 30 Lo que yo les impongo no es difícil de cumplir, ni es pesada la carga que les hago llevar.»
Yendo a Jesús.
Obedeciendo sus mandamientos y aprendiendo de él.
Haciendo lo Él nos pide.
Llevando la carga que Él nos da.
Sometiendo nuestra vida al Señor.
Viviendo de acuerdo a lo que el Señor nos manda, NO lo que el mundo nos manda, la sociedad, o nosotros mismos.
No haciendo lo que me pidió Pepito, Juanito, no. El señor.
Llevando la carga que Él nos da, porque a veces incluso llevamos cargas que los demás nos piden o nosotros mismos nos ponemos, pero no vienen del Señor.
PARA RECORDAR
El descanso fue creado por Dios con propósito.
Lo hijos de Dios podemos y debemos descansar de acuerdo a la escritura.
Examinar nuestro corazón y pedir dirección a Dios para ver qué motivos me mantienen siempre activo sin parar.
Recordar que no descansar puede ser perjudicial para múltiples áreas de nuestra vida incluso para mi relación con el Señor y para cumplir lo que Dios me ha encomendado.
Encontramos descanso cuando vamos a Jesús y vivimos conforme a lo que Él nos manda.
